Ya en Turquía y ante la entrada en Europa, no pensamos volver a transitar “fronteras pesadas”… Pero las fronteras son siempre pesadas, siempre complejas, muchas veces espacios de abuso de poder, donde suelen revelarse los peores prejuicios, las fronteras son “no lugares” que dividen, expulsan y alejan a las personas.. En un mundo tan grande como este, donde debería haber espacio para todos… Anoche nos toco pasar la frontera más complicada en lo que llevamos de viaje.
Subimos a un micro rumbo a Bulgaria junto a un grupo, en su mayoría rubios, salvo por “el negro” y yo..
Entre la frontera de Turquía y la de Bulgaria tuvimos 3hs de espera. En principio actitudes de racismo. Palabras como “Sos un problema”, “por culpa del negro seguimos acá”… Luego me retienen el pasaporte y me separan del grupo.
Morocha?? Pasaporte italiano?? Nació en Argentina?! Estuvo en Egipto??! Mmmm.. Luego algunas preguntas.. Luego repite mi nombre con una sonrisa libidinosa: María.. María.. Y me lo devuelve con la misma actitud.. Vuelvo a unirme al grupo, pero “el negro” se queda…
Después de 26 horas, dos micros, dos trenes y un tranvía. Llegamos a Sofía, Bulgaria.